La cachetada de Moliniers y Quatrocchi

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Deslumbraron. Hicieron un show de otro nivel, de lo más alto. Ella pifió en una subida, pero casi ni se notó por toda la destreza y sensualidad que demostraron al dominar a su antojo el caño. Pareciera ser que se dieron cuenta de que venían decepcionando, porque fueron vendidos como una pareja “pro”, como fuera de serie, pero eran una más del montón.

Pero con su última presentación se justificaron, hicieron disfrutar al público, lograron que los integrantes del jurado se pongan de acuerdo, como pocas veces, y enseñaron a los demás competidores que el baile del caño, como su nombre lo dice, se baila dibujando figuras en el caño, en armonía con el ritmo, y que el piso pasa a ser nada más que un soporte.

El baile del caño, hasta hace poco, era más asociado a los night club, conocidos también como “puticlub”, que a un espectáculo de concepto artístico para todo público o, incluso, como una gimnasia aeróbica, que ahora no viene al caso pero que vale la pena recordarlo.

En esta nueva edición del Baila y con este ritmo vimos de todo, las coreografías donde prácticamente se olvidaron de que este ritmo se baila con el caño, donde algunas modelos compitieron haciendo todo lo posible para no dejar nada a la imaginación y, también, un show digno de ser presentado en los grandes espectáculos musicales del mundo: el de Moliniers y Quatrocchi. ¡Chapó!

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