Ka´uhápeguare oike

El descontrol reinó en las fiestas de Año Nuevo.

El descontrol reinó en las fiestas de Año Nuevo.

Sin dudas, las escenas de borracheras que dejaron las fiestas de Año Nuevo fueron las protagonistas de las redes sociales de los últimos días. Y parafraseando a los que hacen programas de ranking musicales, “se mantienen en los primeros lugares de preferencia“. Sí, de los internautas, un público que juzga con dureza cada acto y se indigna con facilidad, pero que, por otro lado, consciente o inconscientemente, en su mayoría, disfruta de cada escena alimentando su morbo. Violencia, descontrol. Batalla campal, un tarado metiéndole mano a una chica, un ingenuo besándose con un travesti, una chica comiendo tierra, otros dos pendejos mariconeando con una chica que por culpa del alcohol no sabía dónde estaba parada… Estas fueron algunas de las escenas. No era el fin del mundo, pero se chuparon todo a su paso como si el mundo fuera a terminar ese día. ¿Nunca pasó esto antes? ¿Ya no hay valores? ¿Está todo perdido?

Con los 20 años que llevo recorriendo diversas discotecas, de la capital y del interior, primero como periodista socialero y después como periodista de farándula y animador, les puedo asegurar que todo lo que vieron en las redes sociales en los últimos días no son escenas nuevas. En especial cuando se trata de una fecha en la que literalmente todos salen a farrear y se llevan la noche por delante. Claro, tampoco se ve todas las noches ni todos los fines de semana algo así; solo en fechas de farras que son consideradas altas: Año Nuevo, Carnaval, Día del Trabajador, Día de la Amistad… Lamentablemente, hechos de descontrol de este tipo existieron hace 2, 10 y también hace 20 años. Tal vez, ahora con un poco más de exceso. Y para los que insisten en aquello de que antes “esto no se veía”, les doy toda la razón. No se veía, porque no existía Facebook, Whatssap, Instagram, Twitter, etcétera. Y tampoco los celulares que convierten a todos en potenciales paparazzis. Hoy todo se registra, hoy todo queda grabado. Y aquel que se emborracha y hace cosas de las que al día siguiente se puede arrepentir debe saber que hoy ya es inaplicable aquello de que el “ka’uhápeguare ndoikéi”. Hoy todos deben saber que el “ka’uhápe guare oike” y que las pruebas pueden dejar secuelas imborrables.

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