Salma Hayek se queja de los estereotipos

Salma Hayek.

Salma Hayek.

La actriz mexicana Salma Hayek no solo lleva años instalada en Europa por su idílico matrimonio con el empresario François-Henri Pinault -con quien ahora reside en Londres junto a su hija Valentina Paloma-, sino también por su deseo de cambiar por completo su perfil en la industria del cine. De esta forma, no resulta extraño que la famosa intérprete esté “entusiasmada” con la idea de interpretar a una “reina europea” en su próxima película que, probablemente, le ayude a alejarse de los papeles estereotipados que suelen recaer en los artistas de su país.

“Ahora mismo, estoy inmersa en un nuevo proyecto que me tiene entusiasmada, porque voy a dar vida a una reina europea llena de matices y complejidad. Teniendo en cuenta que a los mexicanos se nos suele relacionar demasiado con la droga, las únicas reinas a las que podía aspirar antes era a las de los cárteles de la cocaína [en referencia a su papel de mafiosa en la cinta ‘Salvajes’, de Oliver Stone]. Así que me estoy tomando este personaje con mucha seriedad. La película tiene un guion increíble y un vestuario precioso”, reveló la estrella de cine a la revista New Beauty.

A pesar de haberse centrado en los últimos años en cultivar su lado más familiar, Salma no ha querido desvincularse por completo de su carrera interpretativa y, de hecho, ha compaginado sus responsabilidades domésticas con varios rodajes a lo largo del año. Además de dar vida a la mencionada jefa de una organización criminal en ‘Salvajes’ (2012), la artista besó apasionadamente a Pierce Brosnan durante el rodaje de ‘How to make love like an Englishman’ a finales del año pasado y, próximamente, estrenará un nuevo drama, ‘Everly’, en el que su personaje se convierte progresivamente en una implacable asesina en busca de venganza.

Tan intensa es su agenda diaria de obligaciones, que resulta comprensible que Salma necesite disfrutar de vez en cuando de relajantes momentos de soledad, escasos minutos de placer que la artista invierte en tumbarse en la bañera y dejar que el agua de la ducha caiga directamente en su rostro para transportarle a “otra dimensión”.

“Una de mis grandes debilidades es que me siento culpable si dedico un poco de tiempo para mí misma, por lo que solo tomo unos minutos al día por la mañana para aislarme del mundo y dejar la mente en blanco. Mi lugar preferido para relajarme es el cuarto de baño, donde me encierro a primera hora del día, me tumbo en la bañera y dejo que el agua recorra mi cuerpo durante al menos cinco o diez minutos. La sensación es maravillosa y tengo la impresión de que mi mente se ha ido a otra dimensión”, aseguró al mismo medio.

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