Humor en épocas de “sensibilidad de cristal”; Clara Franco, Gustavo Corvalán y Gustavo Cabaña opinan

Humor en épocas de “sensibilidad de cristal”; Clara Franco, Gustavo Corvalán y Gustavo Cabaña opinan

En otras épocas el humor tenía licencia para casi todo. Pero en la actual, el techo de vidrio es más bajo y eso influye para que los ofendidos exploten. Hacer bromas en relación a la sexualidad, por ejemplo, ya no es bien visto y las acusaciones de discriminación saltan ante el primer chiste. El problema es cuando todo termina ofendiendo poniendo en aprietos al humorista que se termina preguntando; “¿Qué hago?”

Pese a todo, aunque algunos parecen rebelarse a la corrección política como el caso de Richy Gervais, que en más de un caso perforó el techo de vidrio como la vez que afirmó en un especial de Netflix que las mujeres anticuadas son las que tiene útero ironizando más cuando dijo que les encantaba las nuevas que tienen “barba y pene”, en clara alusión a los trans.

“Es una de las tantas zarpadas de Richy”, dijo Clara Franco a nuestra web. “Con inteligencia y sagacidad”, alegó. “Estudié muchísimo a Gervais, observé mucho qué hacen los otros y cómo lo hacen. Y digo; bueno, ¿si hago un Chris Rock? No sé cuánto se le ofenden, pero si a estos grandes capos que tienen toda una producción y todo un bagaje de cosas les pasa e igual hacen y se lanzan, ¿imagínense a nosotros?”

Clara Franco imitando a Pelusa Rubin.

Clara se ha topado con varias polémicas sin buscarlas. En una oportunidad, la sección de utilería de Telefuturo se inundó por una tormenta y ella, a modo de broma, publicó una foto haciendo muecas con el agua hasta la rodilla, con la intención de “al mal tiempo buena cara”. Pero las redes la fulminaron acusándola de burlarse de las desgracias.

“Hoy en día está todo muchísimo más sensible. Muchísima gente se enojó conmigo, muchísima gente se ofendió por varias cosas. Y por más de que haya hecho un esfuerzo mundial de horas de caracterización, por ejemplo, y no haya dicho ni una sola palabra, simplemente imitar algo que fue un viral o un meme, igual siempre va a haber alguien que se ofende, que te hace algo, entonces a veces corro el riesgo y a veces optamos por no correr el riesgo”, explicó.

“Nosotros, y hablo en general por mis compañeros también, estamos como que ya preparados y acostumbrados para cualquier cosa. En mi caso trato de cuidar muchísimo, hoy por hoy miro cosas que antes no me frenaba para nada en decir o hacer. Digo; ‘hija de mí, lo que hice yo antes, por Dios’.

De izquierda a derecha. Gustavo Corvalán imitando a Marly Figueredo. Al lado, la propia Marly. Programa "Polibandi".

Gustavo Corvalán por su lado, expresó que en gran medida depende de quién haga. “Un 70 por ciento es así. En mi caso el único problema que tuve en todos estos años fue la parodia que hicimos con Clara de las abuelitas que eran hinchas de Cerro. Claro que ahí fue por el fanatismo del hincha que se ofendieron y nos llegaron a amenazar. Tuvimos que hablar con los directivos y ahí se les paró el carro”, recordó.

“Hay que tomarlo con pinza nomás. O con soda porque uno o dos días nomás dura la polémica y después ya se olvidan. Pero hay que atender igual con ciertas cosas porque si vos te vestís de gordo te estás burlando del gordo en la obesidad, si es de borracho ya es apología al alcoholismo. Hay que saber nomás cómo encarar el personaje para que el público acepte de forma positiva”, sentenció.

Gustavo Cabaña hizo hincapié en la excesiva sensibilidad actual. “La gente es tan pero tan sensible hoy día. Pero en un tiempo a esta parte nomás, diez años. A parte de la gente que tira mala onda todo tiempo en las redes sociales, hay otras personas que se ofenden, pero se ofenden mal con ciertas cosas”, aseguró.

Gustavo Cabaña con algunos de sus personajes.

“Yo, por ejemplo, a la hora de hacer humor, a veces vienen y me dicen; ‘¿por qué no haces esto, aquello’ A mí ya no me parece agarrarme de ciertas cosas para hacer humor. Hoy en día la gente se ríe de otras cosas”, alegó. “Antes en Tinelli se embolaban y los perros se cagaban de la risa, hoy haces eso y no. La gente que va a verme al teatro ya sabe más o menos con qué se van a encontrar. Pero la gente se volvió muy sensible, hay que saber elegir, pensar bien qué vas a presentar como humor, porque está un poco difícil. Si te va a atropellar nomás te podés estrellar. Agarráte de las cosas que son seguras; los políticos, por ejemplo”.

“A veces miro cosas que antes hice y digo: ‘¡Dios mío, de esto me reía!’ Y sí, hace diez años atrás no había redes sociales, creo que esa es la cuestión, eso hizo más sensible al agente, vamos a decir. La gente celebra. Pero nunca le vas a dar el gusto a todos. Ojo, tampoco estoy para darle le gusto a todos”.

Comentarios



Más notas